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El sistema desarrolla y promueve el sentido de responsabilidad individual del alumno. El estudiante recibe las clases en cualquier parte del mundo donde se encuentre.El profesor está disponible en forma permanente a través de foros web, chats y correo electrónico para canalizar dudas, consultas y preguntas en general, sábados, domingos y feriados.
La lectura del material permite una asimilación más perfecta --y en menor tiempo-- que la mera escucha pasiva y monocorde de un profesor recitando una lección.
En los cursos presenciales el profesor debe trabajar en un lapso determinado (una hora o como máximo dos) con un numero de alumnos que excede su capacidad de atención física para cada uno de ellos. Este problema desaparece en la enseñanza digital, porque el contacto del alumno con el profesor es directo y personalizado 100% vía e-mail, foros Web o chat.
En los cursos presenciales a medida que crece el número de alumnos decrece la calidad de la enseñanza, por lógicas razones físicas y temporales. La atención de la masa humana hacinada en las aulas, se dispersa. Este problema es inexistente en la enseñanza digital donde alumnos y profesores se encuentran plácidamente ubicados en sus domicilios u otros lugares cómodos y relajados. Alumnos y profesores eligen sus ambientes en el aprendizaje electrónico.
En los cursos presenciales el profesor no llega a tiempo --a pesar de su posible buena voluntad y capacidad-- para atender a todas las dudas y preguntas. Presta atención a los alumnos más insistentes o que hablan por encima de los otros o interrumpen a sus compañeros, etc.. También este problema desaparece en la enseñanza digital. El profesor recibe todas las preguntas en el foro web, chat o e-mail. Puede leerlas en cualquier momento y responderlas una a una en su tiempo libre. El alumno se asegura que su pregunta tendrá una respuesta personalizada, oportuna, atenta y meditada.
En los cursos presenciales muchos alumnos se inhiben de preguntar --o hacer comentarios y formular opiniones-- porque la presencia física de otras personas puede generarle sentimientos inhibitorios (miedo a hacer el ridículo con alguna pregunta o comentario, o temor por la simple presencia física --timidez-- o miradas, posturas ajenas, etc.). Este temor desaparece en la enseñanza digital ya que el alumno "no ve" al resto de las personas del curso y se siente con mayor libertad para preguntar al no sentirse observado. Tiende a desaparecer el temor a hacer el ridículo que las presencias físicas intimidantes ajenas muchas veces inspiran. En la enseñanza digital no hay figuras ni expresiones visuales intimidatorias.
En la enseñanza digital no hay aulas incómodas, calurosas, frías, mal, poco o sobre iluminadas, poco o excesivamente aireadas, húmedas, con mala acústica, mal ventiladas, asientos defectuosos, cuando no hay que asistir de pie por exceso de alumnos o falta de sillas. Alumnos y profesores cibernéticos eligen lugares placenteros de su gusto para "asistir" a las clases electrónicas.
En los cursos presenciales el alumno es tiranizado por el tiempo. Debe asimilar X cantidad de material en una o dos horas de clase. Si no lo logra, debe esperar hasta la clase siguiente para las preguntas pertinentes (si es que el profesor y sus compañeros le dan la oportunidad temporal de hacerlas). También este problema desaparece en la enseñanza digital. El alumno puede vía chat, foros web o e-mail, preguntar a su profesor antes de pasar a la siguiente unidad. Las dudas se resuelven de inmediato on line y en tiempo real.
En los cursos presenciales el profesor expone oralmente, muchas veces a gran rapidez exigido por los horarios y la imposición de la cátedra o del programa a dar la mayor cantidad posible de material. Si el alumno no es práctico en tomar apuntes, pierde un determinado porcentaje del material oral del profesor. Ha de depender de los apuntes de sus compañeros, a veces reacios en compartirlos. Este problema también desaparece en la enseñanza digital. El material del profesor está completo on line o remitido por e-mail y siempre disponible para que el alumno lo lea las veces que le resulte necesario hasta asimilarlo. El alumno deja de depender de la buena voluntad de sus compañeros para disponer del material, ya que todos tienen acceso por igual al mismo.
Con motivo de lo anterior, muchas veces el profesor presencial se adapta a los alumnos mas lentos dictando sus clases palabra por palabra para que los rezagados copien al dictado. Esto fastidia y pone de mal humor a los alumnos más avanzados, rápidos y prácticos para tomar apuntes. En suma, toda la clase presencial se perjudica. Este problema es inexistente en las clases digitales.
La enseñanza digital elimina al profesor con dificultades de dicción, de palabra torpe, voz baja, inaudible o monocorde, de exposición demasiado lenta o excesivamente rápida. También suprime las divagaciones, salidas de tema o la afición de muchos docentes a "irse por las ramas" o "escaparse por la tangente" con gran dilapidación de tiempo para el estudiante diligente.
La capacidad de atención humana es limitada. Está psicológicamente comprobado que el alumno solo puede prestar atención plena los primeros 20 minutos de exposición oral. Transcurrido este umbral comienzan a intervenir diversos factores de distracción, para dar rápido paso al tedio, aburrimiento, desatención total y finalmente cansancio (incluso físico). Todos estos problemas desaparecen en la enseñanza digital. El alumno lee el texto de estudio cuando se encuentra en disposición anímica para hacerlo. Elige sus horarios y ámbitos físicos de estudio. La atención es bastante mayor en la lectura, otra ventaja del estudio digital.
La eliminación de las presiones enumeradas anteriormente permite que la asimilación intelectual del alumno sea mucho más precisa y completa que en los cursos presenciales. El alumno estudia más relajado y el profesor también enseña con menores presiones. Se optimizan recursos temporales y monetarios.
La clase digital elimina a los alumnos ruidosos, molestos que interrumpen o importunan a profesores y alumnos con actitudes ajenas a la clase u objeto de la misma, que --no obstante-- consume el tiempo de los demás, ya que la hora de clase es "común" a todos los asistentes. En la enseñanza electrónica tales elementos díscolos son eliminados al instante mediante bajas en los foros, chats o e-mail mediante el sencillo expediente de borrar sus mensajes inoportunos o ajenos al tema de estudio.
El alumno situado a miles de kilómetros del profesor se beneficia con los conocimientos de éste. Además puede interactuar con alumnos extranjeros de todas partes del mundo. Se facilita el intercambio cultural, interracial y lingüístico. Esto es imposible en la enseñanza presencial, reducida por definición a un limitadísimo ámbito geográfico, donde se impide, por dichas razones, la interacción con otras personas que no sean las próximas al lugar físico donde se imparten las clases. En la enseñanza presencial el alumno pierde toda oportunidad de beneficiarse con los conocimientos de un excelente profesor --y hasta de los de un aventajado compañero de estudios-- ubicados ambos en otro país o a miles de kilómetros, a un costo mínimo.
El costo de la enseñanza presencial incluye el de la preparación de los elementos, vestimenta adecuada, materiales de estudio, transporte desde el lugar de trabajo o vivienda hasta el campus o centro educativo y desde éstos nuevamente hacia el lugar de trabajo o vivienda del estudiante, más el "costo de oportunidad" medido todo en tiempo y dinero empleado. Estos costos se suprimen en la enseñanza digital, en la que el alumno no tiene mas costo que sentarse al frente de una PC que puede estar ubicada en los lugares más cómodos para el mismo, sea en su hogar, oficina o ciber--café.
Todos sabemos que una hora de lectura nos permite adquirir muchísima más información que una hora del mismo texto trasmitido por medio de la palabra hablada. Todos sabemos --además-- que el texto que podemos leer en una hora no alcanzaría a ser reproducido mediante la expresión oral en idéntico lapso. Esto implica una clara superioridad de la enseñanza digital por sobre la presencial. Por otra parte también es sabido que la lectura es un método de estudio activo, en tanto que la transmisión oral es un método de aprendizaje pasivo. Hay una simple razón fisiológica en ello --ampliamente conocida-- por la cual, el ojo capta muchísima mayor información --y en mucho menos tiempo-- que el oído.
La enseñanza presencial está destinada a extinguirse. Se mantiene en el presente por una sola razón: todavía es mas sencillo lograr que la gente pague la matrícula y cuotas físicamente (en caja o tesorería del campus) a que lo haga decididamente por medios electrónicos, simplemente por el prejuicio existente --también en vías de extinción-- respecto a la inseguridad de los pagos electrónicos. Además también hay cierta cursilería en la necesidad de "ver" al profesor (lo que -a poco que se piense- no implica de ninguna manera asegurarse de captar ni retener, mejor o más, todo lo que diga, sino más bien todo lo contrario, ya que por lo general quien esta preocupado/a de "ver" al profesor estará forzosamente muy poco preocupado por lo que el profesor "dirá").
Los cursos digitales eliminan uno de los mayores problemas de los estudiantes diligentes: el profesor que se ausenta a clase. Es verdaderamente fastidioso para el alumno responsable perder tiempo y dinero en desplazarse hasta el aula para que, al llegar, se encuentre con el hecho de que comenzado el horario de clase el profesor "brilla por su ausencia". En la enseñanza digital, el profesor siempre está presente, aun así resida a miles de kilómetros de donde se encuentra el estudiante.
La enseñanza cibernética permite a personas que de otra forma jamas hubieran podido hacerlo --excepto a un costo muchísimo mayor que el electrónico-- realizar cursos, seminarios o congresos en instituciones del extranjero, muchas de ellas de gran prestigio, "a distancia". Los costos de los eventos educativos o académicos presenciales del exterior son varias veces -y en mucho- más elevados que los de un muy buen curso similar realizado cibernéticamente (piénsese solamente en gastos de pasajes, estadías en hoteles, almuerzos, cenas, etc.). Por otra parte la experiencia demuestra que las conferencias, cursos y congresos en el exterior son mas aprovechados en la práctica como "tours" turísticos que con fines académicos, con lo cual se desvirtúa su finalidad y resultan muchísimo mas onerosos que unas sencillas vacaciones en el exterior.
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